Primeros pasos en San Francisco

Primeros pasos en San Francisco

Un plan sin plan, así llegué a San Francisco hace ahora un mes. Una lista de lugares por visitar, por disfrutar, y otros pocos barrios por los que merodear sin saber bien que encontrar. Mi amiga Jessica, original de San Francisco, me da los primeros consejos sobre una de las ciudades más de moda en estos momentos (sobre todo ayudada por la burbuja tecnológica). Pero no solo me advierte de las genialidades de la ciudad, sino también de sus elevados precios y de las zonas de la ciudad a evitar (básicamente el sur de Mission y el céntrico barrio de Tenderloin). He aquí, los primeros pasos en San Francisco.

El hostal que había reservado rozaba el Tenderloin, pero se incluía ya en lo que la gente conoce como Downtown: pleno centro y súper bien comunicado con toda la ciudad y el aeropuerto. Este es uno de mis principales consejos al llegar a ciudades como San Francisco: asegurarse al menos el primer día una buena conexión con el aeropuerto. En el caso de San Francisco es sencillo, ya que la red de bart (una especie de tren de cercanías o metro) te lleva en unos 25 minutos a las principales zonas de la ciudad. Y en poco más de 30 minutos puedes estar en Oakland, la ciudad vecina que empieza a alimentarse del aroma a creatividad que emana San Francisco. El siguiente punto a asegurarte con tu alojamiento es pagar un poco más pero consiguiendo que incluya un buen desayuno. Desayunar fuera te saldrá por 10$ o más, por lo que tenerlo en cuenta es importante ¡y que el desayuno no sean solo pancakes! Lo peor de todo es que el típico combo europeo de “café + pasta” no baja de 7$… ¡Ah! Y reservad con suficiente antelación, pues los precios en San Francisco pueden llegar a dispararse con facilidad. San Francisco es un destino caro, ¿lo había dicho ya?.

De Pronto San Francisco
Leones marinos en San Francisco

A la hora de moverse en transporte público hay varias formas de pagar, pero realmente recomiendo usar el “clipper”, la tarjeta recargable sin contacto de San Francisco (a modo Oyster de Londres). Cuesta 3 dólares emitirla, pero os evita tener cambio a mano en una ciudad donde se paga prácticamente todo con tarjeta. Además, si subes a un autobús (MUNI) y no tienes la tarifa exacta en efectivo, perderás el cambio, ya que los conductores no controlan el dinero de la máquina en absoluto. Al volver el último día al aeropuerto, puedes recargar la tarifa exacta para asegurarte que no te queda dinero en ella (en las máquinas de billetes del bart te indica la tarifa exacta en una lista a la izquierda de la pantalla, que en el caso del aeropuerto es de 8,50$ desde el centro). Los tranvías y autobuses cuestan 2,25$ por viaje, y cada validación o billete permite viajar y conectar en los próximos 90 minutos. Recordad que los tranvías históricos no están incluidos, y cuestan un buen extra (6$). Si no quieres “regalar” 3$ en una tarjeta sin contacto, puedes comprar billetes de papel recargables (que son gratis). Eso sí, cuando lo introduzcas en una de las ranuras del Muni o bart gastando todo el saldo con la tarifa exacta, no te lo devolverá, pero sí te dejará salir (es decir, no te asustes, es normal que te “trague” el billete). Si no tienes saldo suficiente para salir, podrás recargar el resto de dinero en las máquinas que hay al lado. Otra opción es hacerse con uno de los pases turísticos (una semana son 35$), pero organizando tu viaje por barrios puedes evitar varios desplazamientos al día y seguramente hagas excursiones que te mantengan fuera de la ciudad todo el día en ocasiones.

De Pronto San Francisco
Puente de la Bahía, San Francisco

A la hora de desplazarte por San Francisco, tu mejor compañero de viaje es Rober, una aplicación que te indica la mejor combinación desde tu ubicación hasta el destino que le marques. Además, te indica con una cuenta atrás la llegada de tu autobús o tranvía. ¿Viajando sin datos en tu móvil? No te preocupes, prácticamente todo el centro de San Francisco dispone de una red gratuita de wifi (SFWifi) sin limitaciones de uso. Lo mismo ocurre en los principales puntos de interés o parques (como el Presidio, por poner un ejemplo). Y para tomarte algo disfrutando de una conexión a internet, lo podrás hacer en la mayoría de restaurantes, así como en cadenas populares de restauración rápida o café, pero no en los café-gourmet que tanto me han fascinado en San Francisco. Otra aplicación de utilidad (prohibida en algunos países en Europa), es Uber, líder en transporte privado a modo taxi. Busca en internet códigos para tener tu primer viaje gratis, y si consigues que alguien se dé de alta, conseguirás más viajes gratuitos, por lo que puedes llegar a moverte por la ciudad sin gastar un dólar (mis anfitriones lo hacen desde hace bastante tiempo, y ¡es una gozada!).

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