Todo empezó con un chico corriendo por Madrid para llegar a tiempo a una cita. En uno de esos días de invierno en que la ciudad se siente quieta y gélida y cualquier sofá se convierte en un paraíso tropical del que es difícil desprenderse. El chico, con el estómago vacío, corría por Malasaña, un barrio nuevo en una ciudad nueva que pasaría efímeramente por su vida. Y así como el frío que tenía pegado a los huesos no le permitía dejar de moverse bajo ninguna circunstancia, también el hambre le empezaba a desesperar. Y así en el momento preciso y en el lugar preciso se encontró en la calle Espiritu Santo, en una de las esquinas más deliciosas de Madrid. Esponjosos muffins en Happy Day Bakery Esta calle no evoca lugares o vistas o encuentros, evoca olores, sabores y colores. Y así el chico entró, siguiendo a su nariz,…

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[space_20]María Josefina Yances conocía a la vida misma. Sus olores, sabores, colores y texturas. Conocía también, y al dedillo, todo lo que la gastronomía del Norte de Colombia podía dar de sí y se aprovechaba de ello. Conocía a sus amigos, y a los que como yo deliraban por la magia de su cocina. Su comida es como lo era su conversación, cálida, sabrosa y con un toque explosivo e inolvidable. Pepina, como le gustaba que le llamaran, era todos y cada uno de los sabores del caribe. Era Ají dulce, berenjena, cebollín, limón, comino, pimienta de olor y muchas cosas más… Y somos afortunados de que su infinito talento haya quedado inmortalizado en muchos escritos y en su restaurante, La Cocina de Pepina, nuestro Secreto Mejor Guardado de hoy, escapando ya de la larga lista de recomendaciones en Bogotá.[space_20] [space_20]Este pequeño local, es un gigante en el panorama gastronómico…

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[space_20]El Ajiaco para aquellos de nosotros que crecimos en Colombia es sinónimo de casa, de mamá o de abuela, de niñez. Es una deliciosa preparación (me niego a llamarle simplemente sopa) a base de cebolla larga, ajo, mazorca, pollo y tres diferentes tipos de papa. Acompañado de arroz blanco y aguacate es una de las comidas más típicas de Bogotá y sus alrededores, sobre todo por el hecho de que se sirve hirviendo y por estos lares el frío es considerable, una mezcla perfecta de sabor y conveniencia.[space_20] [space_20]Considerando que el mejor ajiaco que he probado en mi vida es el que prepara mi madre, lo tomo como ejemplo y vara para medir la calidad de todos los ajiacos que pruebo. Teniendo esto en cuenta, La Antigua Santafé, un pequeño restaurante que queda oculto en la órbita del ultra famoso y antiquísimo La Puerta Falsa, tiene el honor de llevarse…

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[space_20]A finales del siglo XIX y principios del siglo XX a Colombia llegaron oleadas de inmigrantes sirios y libaneses que trajeron consigo su cultura y gastronomía. Tal fue la inmersión de esta cultural en el norte de Colombia que la “comida árabe”, como es llamada por estos lares, es considerada por muchos parte de la gastronomía tradicional del lugar. Tengo la fortuna de tener una tía de origen libanés que cocina espectacularmente, así que crecí comiendo Tabbuleh, tahineh y quibbes fritos. Por lo que tengo una fijación con este tipo de comida, por lo que Zatar fue todo un descubrimiento. Zatar es un restaurante muy bien localizado en la zona G de Chapinero alto (mismo barrio donde se esconde La Paletteria), lejos del lujo y pretensión de muchos restaurantes del sector, sus dueños recuperaron un pequeño garaje y lo convirtieron en un agradable y acogedor espacio que incluso tiene una…

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[space_20]Buena comida, buena bebida, buen interiorismo. La Fama, nombre tradicional para las carnicerías en Bogotá, cumple con todos los requisitos. Escondida en un callecita totalmente anónima del barrio Chapinero de esa Bogotá que os voy descubriendo. La Fama ofrece una carta sencilla pero rica en los sabores del sur de los Estados Unidos con los debidos toques colombianos que los complementan muy bien y, como en la gran mayoría de restaurantes bogotanos, el producto es fresco y las carnes de una gran calidad.[space_20] [space_20]Iniciamos con unas Margaritas que nos dejaron viendo las estrellas fácilmente, sólo para ser devueltos a la tierra por la excelente calidad y fritura de unos Chicharrones (panceta) con un corte perfecto y unos chorizos picantes. Seguimos con el Brisket (pecho de cerdo) ahumado muchas horas, no recuerdo cuantas, pero las suficientes para dejarme un sabor inolvidable en la boca e insatisfecha, pero por querer seguir comiendo…

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Vaticano

[space_20]Roma, como muchas otras capitales en Europa, necesita más de una visita para poder entenderla. Una ciudad cargada de una historia que la convierte casi en infinita. Además, a no ser que te prepares un intensivo programa de visitas y adquieras el Roma Pass, te verás en más de una fila y acabarás bastante destrozado de esperas y saturado de información. Desde mi punto de vista, si se quiere disfrutar de Roma en todos sus sentidos, hay que hacerlo bajando el tempo y paseando, paseando mucho. En anteriores viajes ya había conocido algunas de las principales atracciones, como pueden ser el Panteón, museo de arte contemporáneo, San Pedro, Plaza España, Plaza del Pueblo … y una larga lista. De hecho, no es raro que si no puedo volar directo a algún destino, prefiera hacerlo vía Roma o Londres  añadiendo una escala larga para poder disfrutar del día. En esta ocasión…

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Ristorante Angelina Testaccio

Conocido no por muchos, el barrio de Testaccio fue en su día clave para la economía de Roma. Allí estaba el “puerto de Roma” al que llegaban diferentes mercancías en ánforas. Y de hecho, las vasijas o ánforas son el símbolo del barrio. Desde su escudo hasta el monumento que hace apenas unas semanas recuperaba su ubicación habitual en la plaza de Testaccio.[space_20] [space_20]Y de hecho son esas vasijas también una de las mejores muestras del paso de la historia por esta zona de Roma (¡por si a Roma le faltase historia!). Tal es así, que la “colina de Testaccio” se debe a la acumulación de restos de ánforas rotas después de su vaciado. De no ser así, hoy estaríamos ante un barrio de fácil paseo sin una mínima cuesta. Dicha colina, también como Monte dei Cocci, es visitable.[space_20] [space_20]Para muchos el barrio sigue pasando desapercibido en su visita a Roma…

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[space_20]Pequeños locales, cada uno con su propio encanto,  repletos de polos de múltiples sabores; desde frutas tropicales a chocolate pasando por Bailey’s (crema de whisky) repartidos en puntos clave de Bogotá como la Zona G, la Zona T, y el parque el Virrey. Este local en concreto se encuentra en la Zona G (G de Gourmet…) lugar que concentra  algunos de los mejores restaurantes de la ciudad (Bistronomy de los talentosos hermanos Raush en un buen ejemplo) y es nuestro preferido por estar en un pequeño jardín bajo un árbol rodeado de locales muy interesantes y con una cómoda acera para sentarse. Hemos tenido la fortuna de tener días maravillosamente soleados que nos han permitido disfrutar del polo paseando o sentados frente al local (porque hemos repetido…varias veces).[space_20] [space_20]Aunque recomendamos también la sucursal del Parque el Virrey, un pulmoncito verde entre varias de las arterias de tráfico más congestionadas de…

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[space_20]Es un secreto absolutamente madrileño, en el más madrileño de sus barrios, Lavapiés. Pocos turistas llegan a  entrar por sus puertas, aunque sus torres al mejor estilo de los Austrias llamen tanto la atención.  Será porque queda un poco escondido entre la espectacular biblioteca en las antiguas Escuelas Pías en la calle Mesón de Paredes, o por la imponente tabacalera, toda una afirmación cultural en la ciudad. Y es cierto que suele pasar desapercibido, su arquitectura puede ser fría y lejana para algunos, pero la realidad es que la fachada contrasta con el interior lleno de frutas, verduras, panes, comida griega, italiana, japonesa, española y libros, muchos libros.[space_20] [space_20]Este mágico lugar es el Mercado de San Fernando, en la calle de Embajadores. No es el mercado restaurado a medida del turista, no está lleno a reventar, excepto los fines de semana en que la gente del barrio y alrededores llega…

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Mercado de Bolhão Oporto

[space_20]Comer barato en Oporto no es complicado. Que además sepa bien, tampoco nos cuesta conseguirlo. Que te lo sirvan con simpatía y te lo expliquen con mimo y detalle antes de servírtelo, también es una norma. Sin embargo, la peculiaridad de ver a tu camarera corriendo a comprar fresco el producto que vas a degustar, eso, solo se consigue en el Mercado de Bolhão. Historia del Mercado de Bolhão La historia del Mercado de Bolhão en Porto se remonta a 1839 en forma de plaza, pero es “solo” desde 1914 que ha servido al centro de la ciudad de todo tipo de productos frescos en su arquitectura actual. Arquitectura, por cierto, que se ve muy perjudicada hoy en día y que incluso se ha llegado a ver amenazada por proyectos inmobiliarios de lujo. Por suerte, ha sido reconocido como monumento de interés publico desde 2013. Desde abril de 2018 hasta buena parte del 2021…

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La Ribadavia de Herminia

El día despuntaba gris y por lo que vimos así se quedó. Era de esperar, un viaje por carretera (y por cualquier medio de transporte) a estas alturas del año en Galicia suele estar envuelto en una persistente cortina de niebla, persistente pero no eterna. De hecho es tal vez una de las cosas que más me gusta de viajar en coche por las carreteras gallegas en invierno, la niebla suele correrse como una cortina dejando entrar cálidos rayos de sol que cambian el paisaje abruptamente. Y ese día fue así. Hasta que llegamos a Ribadavia y la encontramos envuelta en una nube que fue disipándose a medida que avanzaba el día. Al contrario de lo que se podría pensar de un viaje tan gris, Rivadavia parecía hecha para ser vista así, con una luz pálida. Una luz que matiza las sombras y permite ver con más claridad todo aquello…

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